Guía completa

Un problema de trayectos, no de coche

El filtro de partículas atrapa el hollín del escape y, cada cierto tiempo, lo quema subiendo la temperatura. Esa quema, la regeneración, necesita unos minutos seguidos de motor caliente y carga constante. Si el coche se apaga antes de terminar, el proceso se corta y el hollín se acumula.

En Córdoba lo vemos mucho en diésel que hacen el mismo recorrido corto cada día: de casa al trabajo por la ciudad, recados por el barrio, el colegio. Son coches perfectamente sanos que simplemente nunca llegan a regenerar.

Lo que suele haber detrás

Cuando el filtro se llena más de la cuenta aunque el coche haga carretera, buscamos otra causa:

  • Sensor de presión diferencial que da una lectura falsa.
  • Válvula EGR sucia o pegada, que mete más hollín al motor.
  • Inyectores que gotean y ensucian la combustión.
  • Termostato abierto, que impide que el motor llegue a temperatura.
  • Aceite inadecuado, con demasiadas cenizas, que tapa el filtro de forma permanente.

Si no se corrige la causa, cualquier limpieza dura poco.

Regenerar, limpiar o cambiar

Si el nivel de hollín lo permite, hacemos una regeneración forzada con la máquina de diagnosis. Si el filtro está demasiado lleno o tiene mucha ceniza, la regeneración ya no sirve y hay que desmontarlo y limpiarlo. Cambiarlo es la última opción, cuando está agrietado o fundido.

Lo que no hacemos

No anulamos ni vaciamos filtros de partículas. Además de ser ilegal, el coche no pasaría la ITV.

Hábitos que ayudan

Si tu uso es de ciudad, una vez cada semana o dos haz un trayecto de veinte minutos por autovía. Y si notas el ventilador funcionando al apagar o el ralentí algo alto, probablemente esté regenerando: si puedes, da una vuelta más antes de parar. Para cualquier duda, escríbenos por WhatsApp.