Guía completa
Medir antes de opinar
Unas pastillas pueden parecer finas y tener todavía media vida, y un disco puede verse bien y estar por debajo del mínimo. Por eso no damos un veredicto mirando a través de la llanta. Desmontamos la rueda, medimos con calibre y comparamos con el mínimo que marca el fabricante para ese coche.
Con ese número delante decides tú: cambiar ahora o dejarlo para la próxima revisión. Hay veces que lo honesto es decirte que puede esperar.
Dónde se gastan los frenos aquí
En Córdoba no tenemos puertos de montaña, pero sí tramos que calientan el freno más de lo que parece. La bajada desde el Brillante o desde Las Ermitas, la N-432 al volver de Cerro Muriano o de la sierra, y el tráfico de las rondas en hora punta, con frenadas cortas una tras otra.
Un disco que se calienta mucho y se enfría de golpe, por ejemplo al parar en un semáforo después de una bajada, puede deformarse. Eso es lo que se nota como vibración en el pedal.
Lo que se revisa además de pastilla y disco
- Guías de la pinza. Si están secas o con óxido, la pastilla trabaja torcida y se gasta por un lado.
- Pistón. Si no retrocede bien, la pastilla roza siempre, calienta el disco y sube el consumo.
- Latiguillos. Las gomas se cuartean con el sol y el calor. Un latiguillo hinchado deja el pedal esponjoso.
- Líquido. Medimos su humedad. Es el componente que más afecta a la frenada cuando más falta hace y el que más se olvida.
Freno de mano eléctrico
Cada vez más coches lo llevan. No complica el trabajo, pero obliga a abrir el actuador con la máquina de diagnosis antes de desmontar y a calibrarlo después. Hacerlo a la fuerza daña el motor del actuador.
Cuándo no esperar
Si el pedal baja más de lo normal, si notas olor a quemado después de una bajada o si el coche tira claramente hacia un lado al frenar, no lo dejes para la semana que viene. Llámanos y te damos hueco lo antes posible.