Guía completa

Si hay que recargar cada verano, algo pierde

El circuito del aire acondicionado es cerrado. En condiciones normales pierde una cantidad mínima de gas con el tiempo. Si a los pocos meses de una carga vuelve a enfriar poco, la explicación casi siempre es una fuga: una junta reseca, un poro en el condensador por el impacto de piedras o una válvula que no cierra.

Recargar sin más es tirar el dinero y, además, soltar a la atmósfera un gas que no debería salir. Por eso lo primero que hacemos es comprobar si el circuito mantiene el vacío.

El verano cordobés, prueba de esfuerzo

Con temperaturas por encima de 40 grados, el aire del coche trabaja al máximo durante horas. Eso pone a prueba tres piezas:

  • El compresor, que no descansa en todo el trayecto.
  • El condensador, que va delante del radiador y tiene que soltar todo ese calor. Si está lleno de polvo, bichos o pelusa de los álamos, rinde mucho menos.
  • Los electroventiladores, que en un atasco de la ronda son lo único que mueve aire por el condensador.

Cuando uno de los tres flojea, el síntoma es el mismo: el aire enfría en marcha y deja de hacerlo parado en un semáforo.

Dos gases, dos equipos

Los coches más antiguos usan R134a y los más modernos R1234yf. No se pueden mezclar, y cada uno se carga con su equipo. La cantidad exacta viene en una etiqueta en el vano motor; la carga se hace por peso, porque tanto el exceso como la falta de gas reducen el rendimiento.

Olor al encender

Si al poner el aire huele a humedad, el problema está en el evaporador. Se limpia y se desinfecta, y se cambia el filtro de habitáculo. Un truco que ayuda: apaga el aire un par de minutos antes de llegar y deja solo el ventilador, para que el evaporador se seque.

Antes de que llegue el calor

Lo ideal es revisarlo en primavera, antes de la primera ola de calor, cuando hay más hueco. Escríbenos por WhatsApp y te damos cita.