Mecánica general
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaTaller multimarca en Córdoba con una especialidad que aquí casi nadie cuida: la caja de cambios automática. Convertidor de par, doble embrague, CVT y automatizados. Cambio de aceite de caja, diagnosis del grupo de mando, mecánica general, distribución, frenos, embrague y pre-ITV. Presupuesto cerrado antes de desmontar y factura con la referencia de cada pieza y de cada litro de aceite.
Diagnóstico antes del presupuesto
Leemos la centralita de la caja y hacemos prueba en carretera. Después hablamos de dinero.
Presupuesto cerrado
Importe por escrito. Si al abrir aparece algo, se para el trabajo y te llamamos.
Garantía por escrito
3 meses o 5.000 km en mano de obra y 2 años en el repuesto.
Aceite el que pide la caja
Cada automática tiene su especificación. No hay fluido universal por mucho que lo ponga el bidón.
Áreas especializadas
Mecánica y transmisión, frenos y rodaje, diagnosis y electrónica, y carrocería. Todo se hace en nuestras instalaciones. Cuando algo se sale de lo que sabemos hacer bien, lo decimos y no lo cogemos.
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaSistema de frenado, neumáticos, alineación de dirección y pre-ITV completa.
Ver área completaDiagnosis multimarca, sistema eléctrico, batería, alternador y aire acondicionado.
Ver área completaChapa, pintura, restauración de faros, granizo y gestión de partes con seguros.
Ver área completaServicios del taller
Mantenimiento programado, transmisiones automáticas, motor, frenos y electrónica. Arriba tienes lo habitual. Si tu avería no aparece en la lista, llama y te decimos con franqueza si podemos con ella.
Mantenimiento programado del fabricante con repuestos homologados.
Más sobre revisión y mantenimientoAceites de gama profesional (Castrol, Repsol, Total) y filtros originales.
Más sobre cambio de aceite y filtrosSustitución completa con kit homologado y bomba de agua.
Más sobre correa y cadena de distribuciónDiagnóstico, sustitución y ajuste de kit de embrague y volante bimasa.
Más sobre embraguePastillas, discos, latiguillos y purgado de circuito.
Más sobre frenosMontaje, equilibrado, alineación de dirección y reparación de pinchazos.
Más sobre neumáticos y alineaciónLectura de centralita, borrado de averías y diagnóstico avanzado multimarca.
Más sobre diagnosis electrónicaTest de batería, alternador y motor de arranque. Sustitución en el día.
Más sobre batería y arranqueRecarga de gas, detección de fugas y desinfección del circuito.
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Más sobre pre-itvReparación de golpes, abolladuras y pintado a color con cabina propia.
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Plan completo según el libro del fabricante. Aceite, filtros y 30 puntos de control.
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Sustitución completa con kit homologado y bomba de agua. Sin sorpresas en el presupuesto.
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Lectura de centralita y módulos. Identificamos la avería antes de tocar nada.
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Montaje, equilibrado y alineación. Trabajamos con Michelin, Bridgestone, Continental, Pirelli.
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Reparación de golpes y pintado a color en cabina propia. Gestión de parte con tu seguro.
Ver detalleCómo trabajamos
Por código de transmisión y por número de bastidor, no por lo que ponga el anuncio de segunda mano.
No aplicamos siempre el mismo método. Depende de los kilómetros, del historial y de cómo salga el aceite viejo.
Hay cajas muy castigadas en las que cambiar el aceite de golpe acelera el fallo. Preferimos perder el trabajo a que vuelvas enfadado.
ATF, DSG, CVT: cada familia lleva lo suyo. Ponemos el que homologa el fabricante y te lo dejamos escrito en la factura.
Con la caja no basta con la máquina de diagnosis. Hay que conducir el coche en frío y en caliente.
Si trabajas a turnos o el coche apenas se puede mover, lo recogemos y te lo devolvemos terminado.
Sobre nosotros
Quien te coge el teléfono es quien va a meter las manos en el coche. Sabemos lo que hacen cuarenta y tantos grados de julio y media hora de atasco a una caja automática, porque el nuestro pasa por lo mismo. Norma de la casa: explicar cada euro y no vender lo que no hace falta.
Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.
«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
Cada vez entran más coches automáticos por la puerta. Hay días en que la mitad de los turismos del taller no tienen pedal de embrague. Lo que no ha cambiado es lo que sabe el conductor sobre esa caja: prácticamente nada. Casi todo el mundo cree que ahí dentro no hay que tocar nunca, porque en su día alguien le dijo que el aceite era «de por vida».
Esa frase ha destrozado más transmisiones que ninguna avería. Y las automáticas no perdonan: una reparación seria se pone en un dinero que a muchos coches les supera el valor de mercado. Córdoba añade dos agravantes que no son teoría: el calor de julio y agosto, que aquí no es un dato menor, y el tráfico lento de parar y arrancar. Nada castiga tanto a una automática como ir a paso de peatón con cuarenta grados fuera.
Esto es lo que le contamos a la gente que aparca en Levante, Ciudad Jardín, el Zoco, la Fuensanta, Santa Rosa o Alcolea, y a los que vienen desde La Carlota, Montilla, Fernán Núñez, Almodóvar del Río o Palma del Río.
Aquí empieza la confusión. Quien dice «mi coche es automático» puede estar hablando de cuatro tecnologías con piezas, averías y mantenimientos que no tienen nada que ver. Se identifican por el código de transmisión, pero conduciendo ya se intuye cuál llevas.
Convertidor de par. El automático clásico. Entre motor y caja no hay embrague, sino dos turbinas enfrentadas dentro de un tambor lleno de aceite: una empuja el fluido y la otra recibe el empuje. Por eso puedes estar parado con la D metida sin que se cale nada. Sale suave, con un empujón continuo, y los cambios se notan como un escalón blando. Ahí están las ZF de seis, ocho o nueve marchas, las Aisin y las Mercedes 7G y 9G. Es la arquitectura más robusta y la que más aceite mueve.
Doble embrague. DSG, DCT, PDK, EDC, Powershift. Por dentro es una caja manual doble: un eje con las impares, otro con las pares, cada uno con su embrague, y mientras vas en tercera la cuarta ya está preseleccionada. Cambios secos e instantáneos. En maniobras muy lentas a veces da tironcitos, y eso no siempre es avería: es cómo funciona.
CVT. No tiene marchas: dos poleas de diámetro variable unidas por una correa metálica o una cadena. Se reconoce sin margen de error: pisas, el motor sube de vueltas y se queda zumbando a régimen constante mientras el coche acelera. Al que viene de un manual le suena a embrague patinando.
Automatizado de un solo embrague. Una manual normal con actuadores que pisan el embrague y meten las marchas por ti: Easytronic, Dualogic, Sensodrive. El cabeceo entre marcha y marcha lo delata. Suele fallar el actuador, no la caja.
El mantenimiento no es el mismo en ninguna de las cuatro. La de convertidor pide fluido, filtro y a veces junta de cárter. La de doble embrague seco lleva poco aceite pero tiene una mecatrónica delicada; la húmeda tiene su propio circuito y su intervalo. Y la CVT usa un fluido tan específico que ponerle otro es sentencia. Meterlas en el mismo saco es lo que hace que la gente pague por lo que no necesita.
Varios fabricantes empezaron hace años a declarar el fluido de la transmisión como sellado y sin mantenimiento: en la ficha ponía lifetime fill y del manual desapareció el intervalo. Resolvía dos cosas, un buen argumento comercial y un coste de posventa menos.
El matiz es de vocabulario. «De por vida» apunta a la vida útil prevista del componente en condiciones de homologación, no a la del coche que tienes tú en la calle. Y se agota bastante antes de lo que aquí dura un coche.
La física es tozuda. Ese aceite trabaja a temperaturas altísimas dentro del convertidor, se cizalla entre engranajes, arrastra las partículas que sueltan los discos de embrague y absorbe humedad. Al oxidarse pierde película lubricante y cambia su coeficiente de fricción, que es justo el dato con el que la centralita calcula cuánta presión aplicar en cada cambio. Cuando el fluido deja de comportarse como el día que salió del bidón, la caja cambia mal aunque esté sana por dentro.
Los síntomas llegan despacio, y ese es el problema. Primero un tirón de segunda a tercera. Luego un retraso: pones la D, sueltas el freno y el coche tarda un segundo largo en decidirse. Después patinamiento, el peor de todos. Y en atasco todo se agrava, porque el aceite ya va muy caliente.
Un truco que vale más que cualquier teoría: pide que te enseñen el fluido viejo. Un ATF sano es rojizo o ámbar y transparente. Uno agotado sale marrón oscuro, opaco, y a veces con olor a quemado. Ese olor no admite segunda opinión.
No te vamos a dar un kilometraje universal, porque no existe. Hay marcas que dan horquillas amplias, otras que no dicen nada, y un uso duro —ciudad continua, calor, remolque— acorta cualquier intervalo. El libro de mantenimiento y el uso real de tu coche, en ese orden.
Hay dos formas de renovar el fluido, y no son lo mismo aunque en el mostrador se vendan como equivalentes.
El vaciado por cárter saca lo que baja por gravedad, cambia filtro y junta, limpia los imanes que atrapan la limadura y repone la cantidad exacta por el procedimiento del fabricante, casi siempre con el motor en marcha y dentro de una ventana de temperatura que se vigila con la diagnosis. El matiz: por gravedad no sale todo. Buena parte se queda en el convertidor y en los conductos, así que renuevas más o menos la mitad.
La diálisis es otra cosa. Se conecta una máquina a los latiguillos del intercambiador y se aprovecha la propia bomba de la caja para desplazar el fluido viejo mientras entra el nuevo, hasta que sale con el mismo color con el que entra. Renueva casi todo, gasta bastantes más litros y cuesta más. Es lo indicado en cajas con historial conocido o con el mantenimiento al día.
Y ahora la parte que nos quita ventas. En una caja muy castigada y con muchísimos kilómetros sin ningún mantenimiento, cambiar el aceite de golpe a veces precipita el fallo. No es leyenda de taller, tiene explicación: ese fluido viejo va cargado de material de desgaste que espesa y ayuda a que unos discos ya gastados sigan agarrando. Entra fluido nuevo, más limpio y menos viscoso, el barro que sellaba se despega y viaja, los discos dejan de agarrar como lo hacían, y la caja empieza a patinar en semanas.
Cuidado con el orden de las causas: el aceite nuevo no rompió nada. La caja ya estaba al límite y el cambio solo destapó antes la avería. Pero el conductor lo vive como que se la estropearon en el taller, y desde su silla tiene razón: entró andando y salió con un problema.
Qué hacemos ahí: decírtelo antes. Si el coche llega con muchos kilómetros, sin historial, con el fluido negro y con síntomas, hay tres caminos legítimos. No tocarla y conducirla con suavidad hasta que dé lo que tenga que dar. Hacer solo un vaciado parcial y suave, sin máquina ni limpiadores agresivos, asumiendo el riesgo. O plantear la reparación si el coche lo merece. Lo que no vamos a hacer es cobrarte una diálisis sabiendo que lo más probable es que no arregle nada.
El doble embrague concentra sus averías en dos puntos, y ninguno son los engranajes.
El primero es la mecatrónica: el bloque hidráulico con su centralita, sus electroválvulas y sus sensores de presión, que decide qué embrague abre y con qué fuerza. Vive con calor y presión constantes. Cuando empieza a irse los síntomas se reconocen: sacudidas al arrancar, modo de emergencia con una sola marcha, testigo del cambio encendido o un zumbido que sube con el régimen. Muchas veces se repara en lugar de sustituirse, que es la diferencia entre una factura fea y una factura muy fea.
El segundo son los embragues. Los húmedos van bañados en aceite que refrigera y lubrica, aguantan más par, montan en los motores potentes y tienen su propio intervalo de cambio de aceite, que el fabricante sí suele especificar. Los secos, habituales en motorizaciones pequeñas y medias, son dos discos de fricción al aire, como el embrague de un manual: refrigeran peor y se desgastan por rozamiento.
Aquí entra el uso urbano. El doble embrague es una maravilla en carretera y una máquina sufriendo en una cola. Al arrancar desde parado, y en cada maniobra por debajo de diez por hora, el embrague tiene que patinar de forma controlada para que el coche se mueva sin dar un tirón, y ese patinamiento es calor puro. Media hora de avenida a paso de tortuga en agosto castiga más que doscientos kilómetros de autovía. Los secos, sin aceite que los refrigere, lo acusan antes.
En cuesta, no sujetes el coche acelerando un poco para que no se vaya atrás: eso es tener el embrague patinando; usa el freno de mano. Si notas tirones al soltar el freno, olor a embrague después de un rato de ciudad, o el coche entra en modo degradado, no lo dejes correr. En caja de cambios, con la diagnosis conectada, se distingue si el problema es de presión hidráulica, de adaptación o ya de desgaste de disco.
La CVT es la más incomprendida. No engrana nada: una correa metálica —en realidad un paquete de láminas de acero, o una cadena en algunas marcas— corre entre dos poleas cónicas que se abren y cierran, y así la relación varía sin escalones.
Todo el par pasa por la fricción entre esa correa y la cara de las poleas, sostenida por una presión hidráulica muy alta. Ahí está su virtud, la suavidad absoluta, y su talón de Aquiles: si la presión baja o el fluido pierde propiedades, la correa microdesliza y raya las poleas. Ese daño ya no se arregla cambiando el aceite después.
La castigan tres cosas. El arrancón, pisar a fondo desde parado, que mete un pico de par que la correa no está pensada para encajar. El remolque: varios fabricantes desaconsejan directamente arrastrar con una CVT. Y el calor mantenido de un puerto largo o de una autovía en verano; suelen llevar su propio radiador de aceite, y conviene que esté limpio por fuera.
Sus síntomas también son distintos: zumbido metálico que sube con la velocidad, vibración a régimen constante y, sobre todo, deslizamiento, con las vueltas disparándose mientras el coche apenas acelera. Si aparece, deja de exigirle.
Sobre el fluido, un aviso serio. El aceite de CVT no es ATF ni se le parece: está formulado justo al revés, porque necesita aumentar el rozamiento entre correa y polea en lugar de reducirlo. Ponerle un ATF corriente, o uno de esos multivehículo que dicen valer para todo, condena la caja aunque el coche vaya bien las primeras semanas. Hecho a tiempo y con la especificación de la marca, es de las intervenciones más rentables del coche.
Casi todo lo que sigue es gratis, y junto vale más que cualquier aditivo.
Y una que nos resta venta: si tu coche es automático, tiene pocos kilómetros y no da un solo síntoma, no vengas corriendo a cambiarle el aceite por haber leído esto. Que te lo miren en la próxima revisión y decide con datos.
El método es corto. El coche entra, se identifica la caja, se lee la centralita, se prueba en carretera en frío y en caliente, y con eso te llamamos: qué tiene, qué recomendamos y cuánto cuesta. No se desmonta nada hasta que dices que sí. Si al abrir aparece algo que no se veía, se para y se te vuelve a llamar.
Horquillas orientativas, y son eso, orientativas: cambian según el modelo, los litros que pida la caja y si el filtro va dentro del cárter o suelto.
Con los lubricantes, la misma norma para motor y caja: el que pide el fabricante, no «uno bueno». En motor, VW 504.00 y 507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720 o PSA B71 2290, con Castrol, Repsol o Total. En transmisión, el ATF o fluido homologado, con su referencia en la factura. Y en un diésel con filtro de partículas, un aceite que no sea de cenizas bajas es sembrar una avería a plazo fijo.
Lo que de verdad importa cabe en cuatro ideas: averigua qué tipo de automático llevas, no des por buena la frase «de por vida», mira el color del fluido antes de que lleguen los tirones, y trata bien a la caja en los momentos tontos, que son las maniobras lentas y las cuestas. Solo con eso, muchas transmisiones llegan al final de la vida del coche sin dar un susto.
Si ya tienes síntomas, no te precipites en ninguna dirección. Ni ignorarlos, ni correr a que te hagan una diálisis en el primer sitio que te la venda. Tráelo, lo miramos y te decimos qué tiene y qué cuesta. Si lo honesto es decirte que no compensa tocarla, o que a ese coche le sale mejor otra cosa, también te lo diremos. Llámanos o escríbenos por el formulario de contacto.
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Para nuestros clientes
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Ver opciones de financiaciónSi tu reparación se alarga y necesitas moverte, disponemos de coche de sustitución. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones al dejar el vehículo.
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Cómo funcionaTrabajos habituales
El fluido salió marrón oscuro y con olor a quemado, y el coche ya daba un tirón leve de segunda a tercera. Se optó por un vaciado suave por cárter en lugar de una diálisis completa, precisamente para no arriesgar a que el aceite nuevo despegara el sedimento que mantenía a los discos gastados agarrando. Se avisó de que era una solución de continuidad, no una reparación definitiva.
El motor subía de vueltas sin que el coche ganara velocidad al mismo ritmo, señal de deslizamiento entre correa y poleas. Se comprobó que en un cambio de aceite anterior en otro taller se había usado un ATF genérico en lugar del fluido específico de CVT. El daño en las poleas ya estaba hecho y no se podía revertir cambiando el aceite otra vez; se explicó la causa antes de plantear cualquier presupuesto.
Sustitución del kit de distribución y bomba de agua con presupuesto cerrado por escrito antes de desmontar. Se entregó factura con marca y referencia de cada pieza montada, incluida la garantía correspondiente.
La lectura de la centralita apuntaba a la mecatrónica, no a los discos de embrague. Se optó por intentar la reparación de la unidad antes de sustituirla completa, que es la diferencia entre una factura alta y una muy alta; la reparación resolvió el fallo.
Antes de proponer el cambio se comprobó el estado del volante bimasa con la medición correspondiente y se envió una fotografía del desgaste al cliente. Como estaba dentro de tolerancia, se sustituyó solo el kit de embrague y no el volante.
Lectura de centralita, verificación del sensor implicado y prueba en carretera antes de sustituir nada. Se evitó el cambio de piezas por descarte, que es lo que dispara el importe en este tipo de averías.
Preguntas frecuentes
Sí, en la mayoría de los casos conviene, y la expresión del manual es lo que confunde. «De por vida» se refiere a la vida útil prevista del componente en las condiciones de homologación, no a la vida del coche. Ese fluido se degrada con el calor, se cizalla y arrastra el material que sueltan los discos de embrague, y cuando pierde propiedades la caja empieza a cambiar mal aunque mecánicamente esté sana. No te vamos a dar un kilometraje universal porque no existe: depende del tipo de caja, del fabricante y del uso real. Mira lo que dice tu libro de mantenimiento, cuenta si haces mucha ciudad, calor o remolque, y decide con esos dos datos.
Se identifica por el código de transmisión y por el número de bastidor, que es la vía fiable. Pero hay pistas que puedes ver conduciendo. Si sales suave con un empujón continuo y notas los cambios como escalones blandos, es de convertidor de par. Si los cambios son secos e instantáneos y en maniobras muy lentas da algún tironcito, es de doble embrague. Si al acelerar el motor sube de vueltas y se queda zumbando a régimen constante mientras el coche gana velocidad, es una CVT. Y si hay un cabeceo claro entre marcha y marcha, como cuando alguien aprende a conducir, es un automatizado de un solo embrague. Con la matrícula lo confirmamos en un minuto.
El vaciado saca por gravedad lo que baja del cárter, cambia filtro y junta, limpia los imanes y repone la cantidad exacta con el procedimiento del fabricante. Renueva alrededor de la mitad del fluido, porque el resto se queda en el convertidor, en el radiador de la caja y en los conductos. La diálisis conecta una máquina a los latiguillos y usa la propia bomba de la caja para desplazar todo el aceite viejo, hasta que sale limpio. Renueva casi el total, gasta bastantes más litros y cuesta más. Cuál conviene depende del historial de la caja y de cómo salga el fluido viejo, y por eso no aplicamos siempre el mismo método.
Es cierto en un caso concreto y conviene explicarlo bien. En una caja con muchísimos kilómetros y ningún mantenimiento, el fluido viejo va cargado de material de desgaste que actúa como espesante y ayuda a que unos discos ya gastados sigan agarrando. Al meter aceite nuevo, más limpio y menos viscoso, ese barro se despega y los discos dejan de agarrar como lo hacían, así que la caja puede empezar a patinar en semanas. El matiz es que el aceite nuevo no rompió nada: la caja ya estaba al límite y el cambio solo destapó el problema antes. Si tu coche está en esa situación te lo diremos antes de tocar nada, y tú decides entre no tocarla, hacer un vaciado suave o plantear la reparación.
Puede ser desde algo muy barato hasta algo serio, y merece la pena mirarlo pronto porque lo barato deja de serlo si se espera. Las causas más habituales son el fluido degradado, un problema de presión en la caja de válvulas, una adaptación mal aprendida por la centralita tras una batería o una reparación, o desgaste real de los discos. Se distinguen leyendo la centralita de la caja y haciendo prueba en carretera en frío y en caliente, no adivinando. Lo que no recomendamos es tirar de aditivos milagrosos: en el mejor de los casos enmascaran el síntoma unas semanas.
No, y este es uno de los errores más caros que vemos. El fluido de CVT está formulado para aumentar el rozamiento entre la correa metálica y las poleas, que es justo lo contrario de lo que hace un ATF convencional. Si le pones un ATF corriente o uno de esos multivehículo que dicen servir para todo, la correa micro-desliza y raya las poleas, y ese daño no se arregla cambiando el aceite después. Cada fabricante tiene su especificación propia para CVT y hay que respetarla exactamente. Por eso dejamos siempre la referencia del fluido escrita en la factura.
El uso urbano intensivo es lo que más castiga a una caja de doble embrague, sobre todo si es de embrague seco. En cada arranque desde parado y en cada maniobra a paso de peatón, el embrague tiene que patinar de forma controlada, y ese patinamiento genera calor. Media hora de cola en agosto le exige más que doscientos kilómetros de autovía. No significa que tu coche esté condenado, significa que conviene revisarla con más criterio que a una que hace carretera. Ayuda mucho no sujetar el coche en cuesta acelerando ligeramente: usa el freno de mano, aunque parezca incómodo al principio.
En la mayoría de los automáticos modernos no, y es una de las razones por las que tanta gente cree que no hay nada que hacer ahí. Muchas cajas no llevan varilla: el nivel se comprueba por un tapón de rebose, con el coche nivelado, el motor en marcha y el fluido dentro de una ventana de temperatura muy concreta que se vigila con el equipo de diagnosis. Hacerlo mal deja la caja alta o baja de nivel, y las dos cosas son perjudiciales. Si tu coche sí tiene varilla, mira el color: rojizo o ámbar transparente es sano; marrón oscuro y opaco, o con olor a quemado, no.
Depende del valor del coche, del resto de su estado y del tipo de avería, y es una conversación que tenemos a menudo. Una mecatrónica reparable en un coche que por lo demás está sano suele compensar. Una caja con embragues quemados y poleas rayadas en un vehículo de quince años y valor bajo, muchas veces no. Lo que hacemos es darte el presupuesto real de la reparación y decirte con franqueza cómo lo vemos, incluida la opción de no repararla. Preferimos que tomes la decisión con las cifras delante a que te quedes con la sensación de que te empujamos a un gasto.
Es el bloque que manda en las cajas de doble embrague y en muchas automáticas modernas: reúne el cuerpo de válvulas hidráulico, las electroválvulas, los sensores de presión y la centralita del cambio. Decide qué embrague abre, cuál cierra y con qué fuerza, y trabaja sometida a calor y presión permanentes. Cuando falla, los síntomas típicos son sacudidas al arrancar, modo de emergencia con una sola marcha, el testigo del cambio encendido o zumbidos. En bastantes casos se puede reparar la unidad en lugar de sustituirla completa, y ahí la diferencia de factura es considerable, por eso siempre se estudia antes de dar por perdida la pieza.
Con una caja de convertidor de par bien mantenida y dentro de la masa remolcable homologada, en general sí, aunque conviene extremar el cuidado con la temperatura en subidas largas y en verano. Con una CVT la respuesta suele ser que no: varios fabricantes lo desaconsejan expresamente porque la transmisión de par depende de la fricción entre correa y poleas, y el arrastre continuo la castiga. Con doble embrague hay que mirar caso por caso lo que dice el manual. Antes de comprar un enganche, consulta la ficha técnica de tu modelo concreto, no lo que valga para la misma carrocería con otro cambio.
Presupuesto cerrado y por escrito antes de desmontar nada. Si al abrir aparece algo que no se podía ver desde fuera, paramos y te llamamos para que decidas, y en la factura nunca vas a encontrar una partida que no hayas aprobado. La garantía es de tres meses o 5.000 km en mano de obra y la garantía legal de dos años en el repuesto. No cubre lo que se estropee por un uso distinto del previsto ni la avería de un componente que ya te advertimos que estaba al límite y decidiste no cambiar; esas advertencias las dejamos anotadas en la orden de reparación para que no haya discusión después.
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La Carlota
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Municipio con un núcleo urbano consolidado y numerosas pedanías, con una economía basada en la agricultura y una creciente población de familias jóvenes que trabajan en Córdoba.
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45 km
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Ver servicio →Palma del Río
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Municipio estratégico entre Córdoba y Sevilla, con una economía fuertemente ligada a la agricultura (cítricos).
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