Guía completa
El verano la daña, el invierno la remata
Es la pregunta que más nos hacen en octubre y noviembre: “si no ha hecho frío, ¿por qué no arranca?”. La respuesta está en julio. Dentro del vano motor de un coche aparcado al sol en Córdoba la temperatura sube muchísimo, y ese calor acelera la corrosión interna de la batería. Pierde capacidad poco a poco, sin avisar, porque en verano arrancar un motor caliente pide poca energía.
Cuando llegan las primeras mañanas frías, el motor necesita más corriente para girar y la batería ya no la tiene. Por eso merece la pena probarla al final del verano, antes de que te deje en la puerta de casa.
Tensión no es lo mismo que capacidad
Una batería puede marcar una tensión correcta en reposo y estar agotada. La prueba que hacemos mide su capacidad real de dar corriente de arranque y la compara con la que indica la etiqueta. Si está por debajo, te decimos cuánto margen le queda.
No siempre es la batería
Antes de cambiarla comprobamos dos cosas:
- El alternador, que es quien la recarga en marcha. Si carga poco, la batería nueva acabará igual que la vieja.
- El consumo con el coche apagado. Una luz de guantera que no se apaga, un módulo que no “se duerme” o un accesorio mal instalado pueden vaciarla en unos días.
Coches con start/stop
Estos coches llevan baterías EFB o AGM, preparadas para miles de arranques. Además, la centralita tiene que saber que la batería es nueva para cargarla de forma adecuada; si no se registra, la carga mal y dura menos. Lo hacemos con la máquina de diagnosis al montarla.
Si te quedas sin arrancar
Si el coche no arranca, llámanos. Te orientamos por teléfono y, si se puede, te decimos cómo traerlo. Si quieres una prueba de batería antes del invierno, pide hueco por WhatsApp.