Guía completa

Más víctima que culpable

Dentro del catalizador hay una estructura cerámica en forma de panal recubierta de metales que provocan una reacción química con los gases. Funciona caliente, y a esa temperatura convierte buena parte de lo nocivo en gases menos dañinos.

El problema llega cuando le entra lo que no debe. Si una bobina falla y un cilindro deja de quemar, la gasolina sin quemar llega al catalizador y arde dentro. La temperatura se dispara y la cerámica se funde o se rompe. Si el motor quema aceite, las cenizas tapan los canales. Y si la mezcla va rica durante meses, el catalizador se sobrecarga.

Cómo lo comprobamos

Hay dos formas de que un catalizador falle: que no limpie los gases o que se tape.

Para saber si limpia, comparamos la señal de la sonda lambda anterior con la posterior. La de delante oscila mucho; la de detrás, si el catalizador trabaja, debe quedarse bastante estable. Si las dos se mueven igual, el catalizador ha perdido eficacia.

Para saber si está tapado, medimos la contrapresión del escape. Un catalizador obstruido actúa como un tapón: el coche no pasa de cierta velocidad en la A-4, se ahoga en las cuestas y se calienta más de lo normal.

Primero, la causa

Antes de cambiar el catalizador revisamos encendido, inyección y consumo de aceite. Si un cilindro falla o el motor quema aceite, el catalizador nuevo acabará igual en poco tiempo, y esa es una pieza que no conviene cambiar dos veces.

Testigo que parpadea: para

Si el testigo de motor parpadea, hay fallo de combustión en ese momento. Seguir conduciendo así unos kilómetros puede bastar para dañar el catalizador. Para en cuanto puedas y llámanos.

Si notas que el coche ha perdido fuerza o te han dado un desfavorable por gases, escríbenos por WhatsApp.