Guía completa

De delante hacia atrás

El escape es una cadena de piezas: colector a la salida del motor, catalizador, en diésel el filtro de partículas, un tubo flexible que absorbe el movimiento del motor, el tramo intermedio con su silencioso y el silencioso final. Todo va colgado de soportes de goma.

Cuando suena, hay que ir tramo por tramo. El ruido de una fuga en el colector se parece al de un silencioso roto, y un protector térmico suelto puede sonar como algo mucho peor de lo que es.

Lo que más vemos

Flexibles rotos. Es la pieza que más trabaja, porque absorbe las vibraciones del motor. Con los años, la malla se rompe y empieza a sonar un soplido al acelerar.

Silenciosos finales picados. El agua que se condensa en el escape se acumula en el silencioso. En coches que hacen trayectos cortos, nunca llega a evaporarse del todo y acaba perforando la chapa desde dentro.

Soportes de goma cuarteados. Con el calor y los años se parten y el escape queda colgando o golpeando contra los bajos. Es una avería barata que conviene arreglar antes de que rompa otra cosa.

Caminos, badenes y bajos

Los coches que pisan caminos de tierra hacia la campiña o la sierra reciben golpes en el escape con piedras y salientes. Y en la ciudad, los badenes altos y las rampas de garaje hacen que el silencioso roce si el coche va bajo o cargado. Un golpe puede abollar un tubo y aumentar la contrapresión.

Seguridad antes que ruido

Una fuga de escape cerca de la parte delantera del coche puede meter gases en el habitáculo, sobre todo con la ventilación en recirculación. Si notas olor a gases dentro, no lo dejes pasar.

Si tu coche suena distinto o algo cuelga por debajo, escríbenos por WhatsApp y te damos hueco.