Guía completa

Tres sistemas, tres tipos de avería

Antes de buscar el fallo hay que saber qué dirección lleva el coche, porque cambia todo.

En la dirección hidráulica, una bomba movida por el motor empuja líquido a la cremallera. Sus fallos típicos son fugas, bomba ruidosa y líquido degradado.

En la electrohidráulica, la bomba la mueve un motor eléctrico. Además de los fallos hidráulicos, puede fallar el propio motor de la bomba o su alimentación.

En la eléctrica, no hay líquido: un motor eléctrico en la columna o en la cremallera ayuda a girar. Aquí los fallos son de sensores, de la centralita de asistencia o del motor, y casi siempre dejan un código.

Holguras: lo que se gasta con los años

Independientemente del tipo, hay piezas mecánicas que se desgastan: las rótulas de dirección, en los extremos, y los axiales, que unen la cremallera con las rótulas. Con holgura, el volante tiene un pequeño juego muerto, el coche “baila” en la autovía y los neumáticos se gastan de forma rara.

En Córdoba, los bordillos altos de algunas calles y los golpes de rueda al aparcar en paralelo aceleran ese desgaste. Si notas el volante descentrado después de un golpe, conviene revisarlo.

Volante duro al maniobrar

Es la queja más habitual en coches con dirección hidráulica y unos años. En verano, con el líquido muy caliente después de un rato de ciudad, la bomba rinde menos y se nota más al aparcar. Puede ser falta de líquido por una fuga pequeña, líquido muy degradado o una bomba gastada. Comprobamos en ese orden.

Después de la reparación

Cambiar una rótula o un axial mueve la convergencia de las ruedas. Siempre alineamos al terminar. Y en coches con control de estabilidad, si el sensor de ángulo de volante pierde la referencia, lo calibramos para que el sistema funcione bien.

Si tu volante está duro, suelto o hace ruido, pídenos cita por WhatsApp.