Guía completa

El líquido que nadie revisa

En una dirección hidráulica, el líquido transmite la fuerza de la bomba a la cremallera y, de paso, lubrica y refrigera todo el sistema. Muchos manuales no le ponen fecha de cambio, y por eso casi nadie lo revisa hasta que la dirección se queja.

Con el tiempo y el calor, el líquido se oxida, se oscurece y pierde capacidad de lubricar. Además, recoge partículas del desgaste interno de la bomba. Un líquido así hace trabajar más a la bomba y acelera el desgaste de los retenes de la cremallera.

El verano en el depósito

En Córdoba, el líquido de dirección soporta temperaturas muy altas. El vano motor está caliente desde antes de arrancar y, en los atascos de las rondas, con maniobras constantes, la bomba no para. El resultado se nota en la típica queja de verano: “la dirección está más dura cuando el coche lleva un rato andando”.

Un cambio de líquido no arregla una bomba gastada, pero sí puede devolver la suavidad si el problema era el líquido degradado, y alarga la vida del conjunto.

Antes de rellenar, buscar

Si el nivel baja, hay una fuga. Las más comunes:

  • Latiguillos de alta presión con la goma cuarteada.
  • Retenes de la cremallera, que dejan manchas en los guardapolvos.
  • Retén de la bomba, que suele mojar la zona de la polea.

Rellenar sin reparar solo retrasa el problema y, si la bomba se queda sin líquido, se daña en poco tiempo.

El líquido correcto

Cada fabricante especifica un tipo. Algunos usan aceite de transmisión automática, otros un fluido específico de color verde o amarillento. No se deben mezclar. Comprobamos cuál lleva tu coche antes de tocar nada y, tras el cambio, purgamos el aire girando la dirección de tope a tope.

Si notas la dirección dura o con ruido, escríbenos por WhatsApp y lo revisamos.