Guía completa

El ruido, en su sitio

La suspensión de un coche es un conjunto de piezas unidas por gomas y rótulas: brazos, bieletas, barra estabilizadora, muelles, amortiguadores y sus soportes. Cuando una de esas uniones coge holgura, suena. El reto es saber cuál, porque el sonido viaja por la carrocería y parece venir de otro lado.

Por eso probamos el coche donde suena. En Córdoba no es difícil: un par de calles empedradas del centro, unos cuantos badenes de los que abundan en los barrios y una rotonda cerrada bastan para reproducir casi cualquier ruido.

Lo que más se desgasta aquí

Bieletas de la barra estabilizadora. Son las primeras en dar guerra. Suenan como un golpeteo seco en badenes y adoquines.

Silentblocks de los brazos. Son casquillos de goma. Con el calor y los años se cuartean, y el coche empieza a moverse al frenar o a dar un “clonc” al arrancar.

Copelas de amortiguador. Crujen al girar el volante con el coche parado o a poca velocidad, por ejemplo al maniobrar en un garaje.

Muelles. A veces se parten por la última espira y el coche queda algo más bajo de un lado.

Campiña y caminos

Si el coche sale a menudo por caminos de tierra hacia fincas o pueblos de la campiña, los golpes son más fuertes y el polvo se mete en las rótulas. Ahí conviene revisar los guardapolvos: si una goma está rota, la rótula se gasta mucho antes.

Después de cambiar

Cuando se cambia un brazo o una rótula de dirección, la geometría se mueve. Una alineación al terminar evita que los neumáticos se coman por un lado en pocos meses.

Si oyes algo raro al pasar un badén, cuéntanoslo por WhatsApp: con saber cuándo suena ya tenemos una buena pista.