Guía completa
Equilibrado y alineación no son lo mismo
Es habitual mezclar los dos conceptos, pero resuelven cosas distintas. El equilibrado reparte el peso del conjunto rueda-neumático para que gire sin vibrar, y se hace con una máquina que detecta el desbalance y calcula el contrapeso que hace falta. La alineación, o geometría, orienta las ruedas para que apunten correctamente al rodar, con una máquina láser 3D que mide convergencia, caída y avance. Pueden hacerse juntos o por separado; el equilibrado es más barato, 35 € las cuatro ruedas, y más rápido, entre 30 y 45 minutos, frente a los 60-90 € y algo más de tiempo que lleva una alineación 3D.
Cuándo hace falta
Después de cambiar neumáticos es obligatorio — si has montado unos comprados en otro sitio y no vienen equilibrados, la vibración se nota enseguida. Tras un golpe fuerte contra un bordillo o un bache, porque un contrapeso puede haberse desprendido. Y cuando el volante tiembla a una velocidad concreta y deja de hacerlo unos km/h más arriba o abajo, que es el patrón más clásico de desbalance.
Cuándo el problema no es el equilibrado
Si tras equilibrar la vibración sigue ahí, hay varias causas posibles que conviene ir descartando: un neumático con deformación interna, que se detecta con luz oblicua buscando abultamientos y que obliga a sustituirlo; una llanta con daño oculto, que nunca va a equilibrar bien por mucho que se intente; una geometría desalineada, que además desgasta el neumático de forma irregular y hay que corregir antes; un palier o junta homocinética, que da vibración al acelerar en lugar de a una velocidad fija; o un disco de freno alabeado, que solo se nota al frenar. Vamos probando en ese orden hasta dar con la causa real.
Los dos tipos de contrapeso
El adhesivo va pegado por dentro de la llanta, no se ve desde fuera y es la opción habitual en llantas de diseño moderno. El de presión se coloca por el borde exterior, es visible, más económico, pero solo vale en llantas con un borde compatible. En llantas premium —BMW M, Audi RS, AMG— se usa siempre el adhesivo, porque el de presión puede marcar o rayar el borde y queda poco estético en ese tipo de acabado.