Guía completa
Lo primero, antes de sospechar de nada más caro
En un coche, dos cajas reparten la protección eléctrica: la del motor, para los circuitos de potencia (bomba de inyección, ventilador, alternador, arranque, ABS), y la del habitáculo, normalmente bajo el salpicadero o en la guantera, para lo de confort — radio, luces interiores, cierre, ventanillas. Cuando algo eléctrico deja de funcionar, lo primero que se mira es el fusible correspondiente.
El error que vemos más: cambiar el fusible sin buscar la causa
Es el patrón más habitual en el taller. Un fusible salta, el conductor lo cambia en casa, vuelve a saltar a los pocos días, lo cambia otra vez. Ese fusible se está fundiendo por algo — un cortocircuito en el circuito que protege — y cambiarlo sin más no resuelve nada, solo pospone el problema. Y nunca, bajo ningún concepto, hay que poner uno de más capacidad para que “aguante”: si el original era de 10A y se pone uno de 20A, el cableado deja de estar protegido y el riesgo pasa a ser de incendio. Lo correcto es buscar con multímetro dónde está el cortocircuito, casi siempre en un cable dañado o en un accesorio que ha quedado en corto, repararlo, y entonces sí poner el fusible del valor que toca.
Relés: la avería que deja tirado sin avisar
Un relé conecta y desconecta un circuito de potencia electromagnéticamente. El de cierre centralizado, por ejemplo, se activa varias veces en cada trayecto, y con millones de ciclos acumulados los contactos internos se van desgastando. Los síntomas van desde un cierre que responde a ratos hasta intermitentes que parpadean a velocidad rara, un ventilador de radiador que no arranca y provoca que el motor se caliente, o el caso más molesto: el coche que no arranca por el relé de la bomba de combustible o del motor de arranque, ya agotado.
Humedad en la caja del motor
Con las lluvias fuertes de otoño e invierno en Córdoba, no es raro que un coche pase por un charco profundo o quede aparcado en zona inundable, y algo de agua entre en la caja de fusibles del motor, que soporta salpicaduras pero no una inmersión. El proceso es progresivo: primero los cortocircuitos inmediatos, a los días empieza la corrosión en los contactos, a las semanas aparecen avisos eléctricos sin patrón, y a los meses pueden salir averías en módulos que cuestan bastante más que la caja.
El BCM en coches recientes
Desde alrededor de 2010, la caja del habitáculo suele integrar el BCM, un módulo que gestiona luces, cierre, ventanillas, alarma y climatización, y que se comunica con el resto del coche por el bus CAN. Cuando falla, da síntomas confusos que fácilmente se confunden con cableado suelto — luces parpadeando sin motivo, cierre que se abre solo, consumo de batería elevado en reposo. La diagnosis distingue si el fallo es del módulo o del cableado antes de tocar nada.