Guía completa

El plástico y el sol

Desde hace años, casi todos los faros tienen la tapa de policarbonato en lugar de cristal. Pesa menos y resiste mejor los golpes, pero tiene un punto débil: la radiación solar. La capa de protección se degrada con el tiempo y el plástico se vuelve amarillento y opaco.

En Córdoba, donde muchos coches pasan años aparcados al sol, este deterioro es muy visible. Un faro opaco dispersa la luz: alumbra menos donde debe y deslumbra más a los demás.

Recuperar o cambiar

Si el daño está solo en la superficie, se puede pulir el faro y aplicar una protección nueva. El resultado mejora mucho, aunque con los años volverá a degradarse si el coche sigue al sol. Si el plástico tiene grietas internas, humedad dentro o el reflector está quemado, la solución es cambiar la óptica.

Cuando no es la bombilla

Una bombilla que se funde cada pocos meses no es mala suerte. Las causas habituales son:

  • Conectores oxidados o con mal contacto, que se calientan.
  • Tensión excesiva por un problema de carga.
  • Humedad dentro del faro, por una junta en mal estado.

Medimos alimentación y masa antes de cambiar nada.

Altura correcta

Cuando un faro se cambia, o si el coche lleva la suspensión cansada o carga habitual en el maletero, la altura del haz puede variar. Unos faros altos deslumbran a quien viene de frente; unos bajos te quitan visión. Regulamos la altura al terminar.

Xenón y LED

Los faros de xenón llevan una centralita de encendido que también puede fallar, y algunos LED de fábrica no permiten cambiar solo el diodo. Te explicamos qué opciones hay en tu caso.

Si tienes una luz fundida o quieres pasar la ITV tranquilo, escríbenos por WhatsApp.